Mis juguetes

Hoy voy a hablaros de mis juguetes favoritos. Pero yo en el fondo sólo tenía un juguete favorito, los lego.

Yo con los lego podía hacer de todo, por ejemplo, quieres jugar a hacer la película de tiburón, bueno, el primer problema era no tener tiburón, pero hacías que iba por debajo del agua y ya estaba. Lo bueno de los muñecos es que puedes partirlos en tres partes, entonces si querías, hacías que el tiburón se comía las piernas de un muñeco y podías hacerlo. Y quien dice las piernas dice la cabeza o todo el cuerpo.

Cuando querías hacer que un muñeco nadara le quitabas la cabeza y la ponías en el suelo, si alguien te preguntaba tu le decías que estaba nadando, otra cosa es que te creyeran. Yo creo que Hannibal Lecter podía hacer lo mismo, cuando le viniera la policía a casa y vieran alguna cabeza en el suelo con decirles que estaba dormido y que el cuerpo lo tenía en la habitación de abajo ya estaba.

Lo de quitarles la cabeza tenía sus utilidades.
Un año hice un Belén con los Lego y para hacer al niño Jesús con poner una cabeza al lado de un cubo ya estaba, porque decías que el niño les había salido cabezón y estaba envuelto en una manta. Para hacer a José cogía a alguno que tuviera una barba y para hacer a María le ponías a uno una peluca y listo, eso si, que no tuviera barba, que por aquellos tiempos eso de que fueran una pareja de homosexuales con un hijo no estaba muy bien visto.
La mula y el buey ya fueron más difíciles, pero al final puse un montón de cubos amarillos al fondo, dije que era la paja y que la mula y el buey estaban detrás, escondidos.
Para el ángel colgabas a uno del techo, pero lo malo fueron los reyes magos... No tenía ningún muñeco negro (por aquel entonces eran un poco racistas los de lego y todos los muñecos eran blancos) al final opté porque no hubiera reyes y que el niño se quedara sin regalos (teniendo una mula y un buey para jugar, quién quiere regalos).

El engaño de los lego eran las piezas, porque de las piezas normales traían de sobra, pero de las pequeñitas te traía las justas, así que si perdías una ya se jodía todo, ya no podías montarlo, y lo mismo con las piezas que se te rompían como nada.
Pero para eso estaba el CATÁLOGO DE PIEZAS, ese maravilloso catálogo donde aparecían todas las piezas que existían con su respectivo código para enviártelas en caso de que perdieras alguna (que como tuvieras que pedir unas cuantas te salía mas rentable comprarte otro juego igual).

Pero ahora voy a hablaros del peor enemigo que tenían los lego... EL ASPIRADOR más conocido como agujero negro, porque lo que entra en el aspirador no se vuelve a ver. Si los lego tuvieran vida propia seguro que se montaban en un robot gigante y hacían polvo al aspirador. Mi madre con el aspirador era un peligro, iba mas fostiada que Alonso en un fórmula 1, cuando te dabas cuenta había pasado el aspirador por toda la habitación y evidentemente todo lo que se tragaba el aspirador no se recuperaba, porque ponte tu después a abrir la bolsa llena de polvo e intentar encontrar algo allí.