Todos hemos sido niños, unos más que otros, y a todos nos gustaba pedir juguetes por navidades.
A mí mis padres me decían que pidiera ropa... pero yo pensaba para mi: "Si la ropa ya me la compran mis padres, ¿para qué la voy a pedir de regalo?"
Otra cosa que tiene pedir juguetes nuevos es que tienes que hacer sitio para ponerlos, ahí llega el temido "Tienes que tirar los juguetes viejos" tus padres empiezan a mirar y te dicen "con esto hace mucho que no juegas, venga, ¡a la basura!" y tu "NOOOOOOOOOOO". Por eso cuando nos regalan juguetes nuevos es cuando jugamos con todos los viejos. Es cuando pones a los soldaditos de plástico montados sobre micro machines, a modo de patinete, a pelear contra unos alienígenas extraterrestres asquerosos a los que le cuelgan mocos por todas partes, todo esto mientras tus Power Rangers pelean contra las tortugas ninja y el Dinozord contra un Buzz Light Year de tamaño gigante. Eso si, siempre están peleando, o sea, yo los muñecos los usaba para pelearse, no los juntaba para hacer una fiesta o para tomar el té, para eso ya estaba la Barbie con su novio Kent, que después de aguantarla durante tantos años la dejó y se hizo gay.
La pelea dura... los 5 minutos que está tu madre en la habitación, después ya te pones a jugar con tus juguetes nuevos. Pero claro, ¿qué pasa si tu madre entra de nuevo?, entonces ya te suelta un "¿que pasa, ya te cansaste de jugar con los juguetes viejos?"y tu "Pero mamá, ¿no ves que están haciendo una tregua?, ahora es cuando recogen los cadáveres de los aliados y contabilizan las bajas". Si eso te lo digo yo ahora con 21 años no impresiona, pero si te lo dice un niño de 8... ya te acojonas. La respuesta de tu madre será que nunca más vas a ver pelis de soldados.
Pero los peores juguetes eran los que pedías y luego te cansabas de ellos a los 5 minutos.
Yo me acuerdo de cuando pedí un videoscopio, que supuestamente era como un microscopio pero en vez de tener que mirar por un tubito veías la imagen en la pantalla. Eso era lo que decían, porque después llevaba 4 pilas de las gordas para encender una mierda de bombillita y tu en la pantalla lo veías todo negro. Era alucinante, vaya engaño más grande, lo único que se veían bien eran las laminas que te traía el juego, que me parece que eran de las partes de un saltamontes, o sea que aun por encima por cada juego mataban un saltamontes... que desastre.
También me acuerdo del coche radiocontrol que le pedí a los reyes. Un jumping car, que tu veías el anuncio y parecía que saltaba a dos metros de altura, después lo sacabas de la caja y aquello no saltaba ni 5 cm, no subía ni el bordillo de la acera. Y después estaba la batería, que te tirabas toda la noche para recargarla y luego te duraba 20 minutos... ¡20 MINUTOS! Otro desastre.
El último chasco fue cuando pedí una agenda electrónica. Claro, tu lo piensas y le ves montones de utilidades a una agenda, puedes apuntar los teléfonos, los cumpleaños, los trabajos que tienes que hacer... Al final la agenda la usé 2 meses que fue lo que me duraron las pilas. Ya no le compré más pilas, me dije que me iba a gastar más en pilas que en la agenda y total podía apuntarlo todo en un papel.
Desde entonces a los reyes les pido dinero y me lo gasto cuando quiero en lo que yo quiero. Sencillo y efectivo.
Escrito el 28/09/2007